Solo de Luna
Con la cara
hacia el cielo, arrellanado Jules Laforgue
En la imperial de la diligencia, fumo,
Mi osamenta es sacudida y mi alma baila
Como un Ariel;
Sin miel, sin hiel, mi alma baila,
¡Oh, las rutas, las colinas, oh, el humo, los valles,
Mi hermosa alma, ah, recapitulemos!
Nos amábamos como dos locos,
Nos dejamos sin hablarnos,
Un tedio me exiliaba,
Y ese tedio provenía de todo. Bueno.
Sus ojos decían: ¿comprendes?
¿Por qué no comprendes?
Pero el primer paso ninguno quiso darlo,
Queriendo demasiado caer juntos de rodillas.
(¿Me comprendes?)
¿Dónde está en este momento?
Quizás está llorando...
¡Ah, cuídate al menos, te lo ruego!
¡Oh!, la frescura de los bosques a lo largo de la ruta,
Chalina melancólica, todos paran la oreja,
¡Cómo es mi vida
Objeto de envidia!
Esta imperial de diligencia tiene algo de mágico.
¡Acumulemos lo irreparable,
Insistamos con nuestro destino!
Las estrellas son más numerosas que la arena
De los mares donde otros la vieron bañarse;
Todo va, sin embargo, hacia la Muerte
Y no hay puerto.
Los años pasarán, cada uno
Para sí mismo, cada uno se volverá más duro.
A menudo me veo en el futuro,
Cada uno se dirá: "si yo hubiera sabido..."
Pero incluso si nos hubiésemos casado ¿no nos hubiésemos dicho
"Si yo hubiera sabido, si yo hubiera sabido..."?
¡Ah, cita maldita!
¡Ah, mi corazón sin salida!
No supe comportarme.
Maniáticos de la felicidad,
¿Qué haremos entonces? ¿Yo con mi alma,
Ella con su falible juventud?
¡Oh, pecadora entrada en años,
Cuántas tardes en tu honor
He de volverme infame!
Sus ojos guiñaban: ¿me comprendes?
¿Por qué no me comprendes?
Pero ninguno de los dos dio el primer paso,
¡Ay!, para caer juntos de rodillas...
La luna se levanta en el cielo
Y la ruta está sumida en sueño...
Atrás dejamos las madererías, las industrias textiles,
No hay nada más que las columnas que indican los kilómetros;
Nubecitas de un rosado de confitería,
Mientras la luna en cuarto creciente se levanta,
¡Oh, ruta de sueño sin ninguna música!
En esos bosques de pinos donde
Desde el principio del mundo
Siempre es de noche,
¡Cuántas habitaciones limpias y profundas
Aptas para un secuestro nocturno!
Y las imagino y me veo en ellas,
Y es una hermosa pareja de amantes
Que gesticulan fuera de la ley.
Y me voy y los abandono
Y me acuesto con la cara hacia el cielo,
La ruta dobla, yo soy Ariel,
Nadie me espera, no voy a la casa de nadie,
Sólo poseo la amistad de las habitaciones de hotel.
La luna se levanta en el cielo,
¡Oh, ruta sumida en sueño,
Oh ruta sin fin!
Aquí está el relevo
Donde se encienden las lámparas,
Donde se bebe un vaso de leche,
Y ¡vamos cochero!,
Atravesando el canto de los grillos,
Bajo las estrellas del mes de julio.
¡Oh, el claro de Luna!
Bodas de fuegos de Bengala que ahogan mi desgracia,
La sombra de los álamos en la ruta,
El ruido del torrente
Cuyo canto escuchamos...
Durante esas inundaciones del Leteo...
¡Oh, solo de luna
Que desafías mi pluma!
¡Oh, esta noche en la ruta!
¡Oh, estrellas que tenéis un horrible aspecto
Estáis todas presentes, todas!
¡Oh, hora fugaz,
Oh, si hubiese una forma
De preservar mi alma para el otoño próximo!
He aquí que está fresco, muy fresco.
¡Oh, si a la misma hora
Ella atraviesa el bosque
Para ahogar su desgracia
En las bodas del claro de luna
(Le gusta tanto salir tarde...)!
Quizás haya olvidado su pañuelo
Y tomará frío, ¡la hora es tan hermosa!
¡Oh, cuídate, te lo suplico,
Ya no quiero escuchar esa toz!
¡Ah! ¿Por qué no me arrojé a tus pies?
¿Por qué a mis pies tú no desfalleciste?
Yo hubiese sido el mejor de los esposos,
Como el murmullo de tu vestido es el mejor de los murmullos.
(Traducción: Miguel Frontán)