OLD DRACULA

World Film Services

1974

Gran Brataña

88 minutos

OLD DRACULA / VAMPIRA

 

 

Director :

Clive Donner

Interpretes :

David Niven

Teresa Graves

Linda Hayden

Veronica Carlson

Peter Bayliss

Nicky Henson

Jennie Linden

Bernard Bresslaw

Freddie Jones

Guión :

Jeremy LLoyd

Fotografía :

Tony Richmond

Música:

David Whitaker

 

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Lamentablemente la historia del cine está plagada de películas que han intentado mezclar parodia y "modernidad" y cuyos resultados han sido casi siempre penosos, y VAMPIRA no es una excepción a esta norma.

El guión del filme que aquí nos ocupa es tan absurdo como confuso, y en ningún momento puede apreciarse un destello de ingenio que redima su (afortunadamente breve) metraje del tedio más absoluto y de la molesta sensación de estar perdiendo el tiempo contemplando una memez inane que en nada enriquece la tradición del mito del vampiro cinematográfico.

El conde Drácula lleva cincuenta años esperando poder revivir a su esposa Vampira, que falleció al succionar la sangre de un aldeano afectado de anemia.

vamplov1.jpg (4880 bytes) Cuando la revista PLAY-BOY decide hacer un reportaje fotográfico en el castillo del conde en Transilvania, éste aprovecha la ocasión para analizar la sangre de las playmates que acuden a su morada. Una de ellas (pero, dada la torpeza del sirviente de Drácula, no se sabe cuál) tiene el mismo grupo   sanguíneo que Vampira. Así pues, se hace una transfusión con la mezcla del fluido vital de las cuatro chicas. Vampira revive, sí, pero como una de las jóvenes era de raza negra, la esposa de Drácula va a volver a vivir con la piel de ese color.
Para intentar arreglar el desaguisado, Drácula, Vampira y su sirviente se trasladan a Londres con la intención de identificar cuál de las muchachas es la que posee el grupo sanguíneo correcto, y así devolver la palidez habitual a la cónyuge del vampiro. vamplov1.jpg (4880 bytes)
vamplov1.jpg (4880 bytes) Después de múltiples peripecias absurdas (que incluyen el dominio mediante telepatía de la voluntad de una especie de semental que mantiene relaciones con todas las posibles candidatas), Vampira acabará mordiendo a su esposo, con lo cuál este acabará también con la pigmentación de su piel bastante oscura.
Como ven, el guión no es precisamente una muestra de gran ingenio; las interpretaciones tampoco son fuera de serie, e incluso David Niven se limita a repetir rutinariamente sus modales de gentleman de educación exquisita que tantas veces había mostrado en anteriores películas, bastante más destacadas que ésta. Para rellenar el metraje hay largas sucesiones de vistas turísticas del Londres nocturno, un intento de violación que evita Drácula gracias a su bastón-cuchillo (?) y una interminable secuencia de una fiesta en que podemos apreciar que la música de los 70 no era, desde luego, una maravilla.

En conclusión, una pequeña tontería sin interés que no merece que ustedes pierdan el tiempo contemplándola.