VERGARA 1963 MÉXICO 83 minutos |
EL BARÓN BRÁKOLA SANTO CONTRA EL BARÓN BRÁKOLA |
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Director : José Díaz Morales Interpretes : Santo Fernando Osés Mercedes Carreño Antonio de Hud Andrea Palma Ada Carrasco Susana Robles Miguel Macía Rosa Vinay Guión : Rafael García Travesí Fernando Osés Fotografía : Eduardo Valdez Música: Salvador Topete |
En EL BARÓN BRÁKOLA, la acción se sitúa en dos espacios temporales diferentes: 1765 y 1965. El comienzo de la película tiene reminiscencias del DRACULA de Browning: el personaje que da título al filme sale de su ataúd ubicado en un subterráneo polvoriento lleno de ratas y telerañas; en una cámara contigua yacen los restos de su amada Rebeca, atravesados por una estaca. El barón dice que el momento de la venganza ha llegado. La acción se traslada al "ring" donde Santo está luchando (y venciendo, claro). Una vez que han acabado los combates y el público ya se ha ido, el vigilante del pabellón, don Luis, es atacado por el barón Brákola, que se materializa como por arte de magia. Al oír los gritos, Santo acude raudo y ahuyenta al vampiro al mostrarle, amenazador, un estaca. Don Luis explica al luchador que su hija Silvia es descendiente directa de Rebeca, el antiguo amor de Brákola, y le cuenta su historia, comenzando en ese momento un largo "flash-back" que nos sitúa en Nueva España (o sea, México) en 1765: Un aristócrata, el barón Brákola, solicita a don Fernando la mano de su hija Rebeca, pero ésta se niega a casarse con él, lo que provoca en el desairado pretendiente la promesa de que ambos, padre e hija, pagarán por ello. Don Fernando pide ayuda al Caballero Enmascarado de Plata (lo acertaron: un ancestro de Santo), quien les promete su protección. |
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Poco después éste mantiene un duelo con dos espadachines contrados por Brákola; a uno lo mata en un instante, el otro es tan torpe que en vez de acabar con el Caballero, por error, atraviesa letalmente el cuerpo del barón, quien, malherido, se dirige a su tumba -donde, por cierto, ya figura la fecha de su fallecimiento: 1765 (?)- para resucitar posteriormente como vampiro visitando por las noches a Rebeca y chupando su sangre hasta que ésta muere y a su vez se convierte en vampira. |
| El Caballero logrará dar con su ataúd y la destruye clavándole una estaca en el corazón, pero no logra penetrar en la cámara mortuoria del barón. Aquí acaba el relato de don Luis. |
Después, otra vez en 1965, Brákola vuelve a aparecer e hipnotiza a don Luis para que le confíe dónde se encuentra oculta su hija. Cuando Santo acude ya es demasiado tarde: Silvia ha sido mordida, pero aún hay remedio: una transfusión de sangre de su novio soluciona momentáneamente el problema. Gracias a un mapa que tiene don Luis, Santo consigue localizar la guarida de Brákola. Se produce la batalla final y nuestro héroe consigue clavarle una estaca a su oponente, quien, agonizante, alcanza su ataúd para reposar en él, ahora sí, eternamente. |
| Como hechos destacables hemos de decir que el papel de barón Brákola está interpretado por Fernando Osés, habitual secundario y omnipresente guionista de docenas de películas de Santo, de otros luchadores, así como de multitud de productos del fantástico mejicano de la época. Su caracterización como vampiro es lamentable debido a unas cejas de cinco centímertros de grosor y a la cara de bobo que pone cuando vampiriza doncellas o lucha con nuestro héroe. También es curioso que resucite en 1965 (¿por qué motivo ocurre a los doscientos años justos de su defunción?). Citemos también que nuevamente, después de EL HACHA DIABÓLICA, aparece un ancestro enmascarado de Santo en el México colonial (si todos los enmascarados han sido siempre célibes ¿cómo es que tienen descendencia?) y que por primera vez Santo -cuando actúa como el Caballero- es besado por una mujer en la pantalla. Destaquemos también las lamentables secuencias nocturnas, rodadas torpemente de día (más que "noche americana" habría que hablar de "noche mexicana"), lo que provoca que en una misma escena la luz cambie ridículamente de un plano a otro, convirtiéndose en un involuntario homenaje a las chapuzas que rodaba Ed Wood Jr. en la década anterior. Por último digamos que ésta fue la primera ocasión en que se filmaron escenas "nudies" para la exportación a EEUU, y acabaremos destacando que en el rótulo inicial se advierte al espectador que "cualquier parecido de los personajes de la película con personajes reales o ficticios es pura casualidad" (no es broma, les aseguro que ese rótulo encabeza esta cinta). |