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| Aunque no figure en THE PSYCHOTRONIC ENCYCLOPEDIA OF FILM de Michael Weldon (no debió de estrenarse en EE.UU.), ésta es sin duda una de las películas -junto con LA NAVE DE LOS MONSTRUOS (veáse)- más desopilantes del cine mexicano, por lo tanto del cine mundial. El protagonista es un enmascarado vestido de charro que, al igual que Batman (ambos comparten su gusto por los uniformes negros), vio como sus padres eran asesinados por tres delincuentes. Al crecer dio con ellos y acabó sus vidas -de ahí las tres calaveras que luce en su camisa- y prometió dedicar su existencia a la lucha contra el mal. El filme está formado por tres episodios en los que el Charro lucha con tres monstruos diferentes: el Lobo humano, el Vampiro y el Jinete sin cabeza, ayudado por un avispado niño (Perico en el primer episodio, Juanito en los dos siguientes) y por un gordezuelo cobardica y borrachín llamado Cleofás. La caracterización de los monstruos es terriblemente cutre, por no decir miserable, el argumento es una nadería risible, las escenas nocturnas están filmadas a mediodía sin ningún tipo de filtro (sabemos que es de noche porque algún personaje lo dice: inenarrable) y el montaje parece hecho a hachazos: no hay "raccord", ni continuidad ni lógica ninguna.. El episodio del vampiro, que es el que interesa a esta "web", es quizás el peor de los tres (¡Imagínense como será!). El vampiro en cuestión es un tipo enfundado en unas mallas negras con una máscara horipilante cubriéndole su cabeza que se enamora de una rolliza señorita con un evidente asomo de bigote sobre el labio superior. Una vez vampirizada, la muchacha será la que conduzca al Charro a una emboscada, pero éste acabará de un lanzazo con el vampiro y su muerte provoca la desintegración de la mujer. Especialmente recomendables son las penosas transformaciones en murciélago (de cartón) y las carreras del conde (siempre agitando la capa) y de su amada (con los brazos estirados hacia adelante). En conclusión, una de esas películas de las que, por mucho que les cuente, no podrán hacerse una idea de cómo es. Hay que verla para creerla. Nota: El tema de los títulos de crédito, "El corrido del Charro de las calaveras", está interpretado por el Trío Calaveras. ¿Simple casualidad o sano recochineo mexicano? |