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20 Poemas de Amor y una Canción Desesperada


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Pablo Neruda Poeta Chileno Premio Nobel de Literatura 1971

La Canción Desesparada


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado!

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos!

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio!

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego.
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio!

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Te ceñiste de dolor , te agarraste al deseo.
Te tumbo la tristeza, todo en ti fue naufragio!

Hice retroceder la muralla de sombra,
anduve mas allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergarte la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tu fuiste la fruta.
Era el duelo y la ruina, y tu fuiste el milagro.

Ah mujer, no se cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el mas terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el mas tirante y ávido.

Centenario de besos, aun hay fuego en tus tumbas,
aun los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la copula loca de esperanza a esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en el viajó mi anhelo,
y en el cayo mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh, sentina de escombros, en ti todo caía,
que dolor no exprimiste, que olas no te ahogaron!

De tumbo en tumbo aun llamaste y cantaste.
De pie como un marino en la proa de un barco.

Aun floreciste en canto, aun rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombro, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, de la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Solo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah mas allá de todo. Ah mas allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado!

fin

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Esta pagina ha estado modificada el 29 de Agosto1998 ©ccorrea

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