Para la guerra contra las drogas EEUU utiliza mercenarios en los países andinos
El gobierno estadounidense privatiza actividades de
su ejército, con mercenarios que trabajan en Bolivia, entre otros países.
Esta política tiene la ventaja que el gobierno no tiene que responder
ni por soldados muertos ni por actividades cuestionables de los mercenarios.
Para los países andinos, sin embargo, significa una paramilitarización
de las sociedades
Ximena Zuñiga
Bajo el pretexto de la eficiencia y la reducción
de costos se privatiza todo, incluso la guerra. Los EEUU en su lucha contra
el narcotráfico terceriza varias actividades de su ejército
con empresas privadas. Éstas llevan a cabo las fumigaciones de los
cultivos de coca en Colombia, la erradicación de cocales en Bolivia
y Perú, detectan laboratorios ilegales de cocaína y participan
en misiones armadas. Muchos veteranos de guerra llegan con las empresas DynCorp,
AirScan y otros como mercenarios a las zonas de conflicto.
La firma más grande que está bajo contrato con el Departamento
de Estado de EEUU, es la DynCorp. Sin embargo, la página web de la
empresa (www.dyncorp.com) que se fundó en 1946, da pocos indicios de
que sea una empresa que pueda ser contratada para guerras. La firma se presenta
como especialista en asuntos técnicos e informáticos que ofrece
sus servicios a instituciones estatales. En efecto, los ingresos de aproximadamente
34 instituciones gubernamentales, entre otros el Departamento de Defensa,
el Departamento de Estado, el FBI, la DEA, el ejército y la oficina
de prisiones, cubren el 98 por ciento de sus ventas que aumentan a 1,960 millones
de dólares. Aproximadamente la mitad de los ingresos de la DynCorp
vienen del Pentágono, además muchos de sus empleados son ex-militares.
Según su página web, la empresa tiene más de 23.000 empleados
en más de 550 lugares y desde el año 1991 es responsable por
todo mantenimiento de aviones, entrenamiento de pilotos y la tripulación
de aviones y operaciones mundiales del Programa Internacional Antidrogas del
Departamento de Estado. "Con el fin de reducir el flujo de drogas de
fuentes extranjeras, el programa en colaboración con los gobiernos
colombiano, boliviano y peruano usa la erradicación aérea y
manual de la cosecha de drogas", explica.
Desde el año 1997, la empresa tiene un contrato de 600 millones de
dólares con el Departamento de Estado norteamericano. En la llamada
"guerra contra las drogas", fumiga desde el aire los cultivos de
coca en Colombia con el herbicida glifosato, entrena a los pilotos de las
Fuerzas Armadas colombianas, peruanas y bolivianas, y es responsable de la
detección de los laboratorios ilegales de cocaína así
como del mantenimiento de los helicópteros.
No está escrito en el contrato que sean los mismos mercenarios quienes
se encuentran en el frente de la guerra en Colombia, mientras las Fuerzas
Armadas estadounidenses se quedan como entrenadores en las bases militares.
Sin embargo, fueron empleados de la DynCorp quienes intervinieron en febrero
del año pasado cuando los guerrilleros de las FARC (Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia) obligaron a un helicóptero de las Fuerzas
Armadas colombianas a un aterrizaje forzoso. Los mercenarios, con uniformes
estadounidenses, llegaron con tres helicópteros militares Huey II para
rescatar al piloto colombiano, y mientras uno de ellos aterrizó, los
otros dos le cubrieron con fuego. Después de estos sucesos el gobierno
de Washington habló de un ataque de la guerrilla contra personas civiles.
Flexibilización laboral en el ejército
Uno de los objetivos de la contratación de empresas
privadas es la reducción de costos. En efecto, el ejército puede
reducir su personal de esta manera: Desde el principio de la política
de privatización de tareas militares en los años noventa, el
número de los soldados estadounidenses se redujo de 790,000 a 480,000.
El periódico Miami Herald estimó hace un año los empleados
privados de tiempo completo y parcial en unas 700,000 personas. Además,
un veterano empleado por una empresa privada para una misión en Colombia
sale mucho más barato que un militar altamente graduado y experimentado.
Por si fuera poco, las firmas privadas pueden contratar a su personal rápidamente
y de manera flexible. La flexibilización de la fuerza del trabajo se
ve hasta en las fuerzas armadas estadounidenses.
La tercerización de la guerra mediante empresas privadas conlleva también
la ventaja de que el gobierno no tiene que responder públicamente por
las muertes de soldados. Los mercenarios contratados por empresas privadas
no se ven como soldados, aunque usen uniformes estadounidenses. Oficialmente
son personas civiles, y su muerte en unos casos no llega a hacerse pública.
Como en el caso de tres pilotos de la DynCorp que murieron en Colombia y ni
siquiera aparecieron en los medios de comunicación. Según reportes
de prensa, la ex-embajadora estadounidense en Colombia, Myles Frechette, comentó
a periodistas: "Obviamente resulta práctico que no sean parte
del ejército estadounidense; si se muere alguien, no era parte del
ejército." Parece que el gobierno estadounidense está muy
consciente del problema que podría darse si sus soldatos regresan en
bolsas o ataúdes a su patria; es decir las posibles protestas de la
ciudadanía estadounidense contra la guerra, protestas como las que
surgieron durante la guerra de Vietnam y pusieron en una posición muy
incómoda al gobierno de EEUU. La contratación de mercenarios
sin duda sirve para eliminar tal efecto de antemano. Y, otro aspecto igualmente
práctico, el gobierno no tiene que responder por el comportamiento
de los mercenarios. Estos oficialmente tienen la tarea asignada según
el contrato. El resto es cosa suya.
¿Contrainsurgencia con mercenarios?
Por ejemplo, cuando el Congreso estadounidense aceptó
dar la ayuda de 1,300 millones de dólares para el Plan Colombia, estableció
que no pueden permanecer más de 500 soldados estadounidenses y 300
empleados civiles en territorio colombiano. Tampoco pueden participar directamente
en enfrentamientos. Según organizaciones de derechos humanos, sin embargo,
a veces hay más de mil empleados civiles en Colombia. Los empleados
de estas empresas no sólo están armados, sino, como en el caso
del rescate del piloto colombiano, intervienen directamente en enfrentamientos
entre la guerrilla y las Fuerzas Armadas colombianas. Esta acción va
mucho más allá de la tarea de luchar contra las drogas y hace
suponer que estas empresas privadas estadounidenses se involucran directamente
en la lucha contrainsurgente.
Este tipo de actividades no es nuevo: Según reportes de prensa, fue
la misma empresa EAST (Eagle Aviation Service and Technology, Inc), subcontratada
por la DynCorp, la que ya ayudó a Oliver North en los años ochenta
a transportar armas y municiones para los contras en Nicaragua y por lo tanto
para luchar contra los sandinistas.
El contrato que se puede encontrar en internet
(http://www.corpwatch.org/issues/military/featured/2001/dyncontract.html),
tampoco menciona que los mercenarios participen activamente en la estrategia
de interdicción aérea, política con la que el gobierno
estadounidense quiere impedir el transporte de la pasta base de coca desde
Bolivia y Perú a Colombia. Sin embargo, fueron los empleados de una
empresa privada quienes bajaron una avioneta privada en Perú en el
mes de abril de 2001 por la sospecha de que en ella se transportaban drogas,
y así mataron a una misionera estadounidense y su niña de siete
meses. También fueron pilotos estadounidenses de la empresa AirScan,
según declararon pilotos colombianos ante un tribunal militar, quienes
les dieron las coordenadas para un ataque desde el aire en 1998. En este ataque
contra el pueblo Santo Domingo, en la provincia Arauca, fallecieron 19 personas
civiles.
Mercenarios en Bolivia
Hasta ahora, fueron pocos los casos en los cuales la actividad de los mercenarios
salió a la superficie. Según el contrato con el Departamento
de Estado de EEUU los contratados deben mantener su actividad en secreto.
De la misma manera, es un secreto cuántos empleados privados trabajan
para el ejército estadounidense. Lo que se sabe es que en su mayoría
son estadounidenses, pero también hay varios colombianos, peruanos,
ecuatorianos y guatemaltecos. Y se supone que en Bolivia se contrató
a bolivianos también.
Según publicó el Departamento de Estado de EEUU, a finales del
año pasado hubo unos cientos de empleados privados en Colombia, sin
embargo no proporcionan cifras exactas. Tampoco quiere dar la embajada estadounidense
en Bolivia información alguna sobre la actividad de la empresa DynCorp.
Por ello no se sabe si está involucrada en la erradicación de
los cultivos de coca en el Chapare, si participó en los últimos
enfrentamientos entre los productores de coca y las fuerzas de seguridad.
En el contrato del Departamento de Estado y la DynCorp se puede leer que la
empresa participa en el programa de erradicación de la coca, sin embargo,
no se sabe si los mercenarios erradican junto con los bolivianos o se limitan
al mantenimiento de los helicópteros. De todas maneras, las actividades
que se conocen de la DynCorp en Colombia hacen suponer que los mercenarios
van más allá del simple trabajo en la base militar.
En el caso del Ecuador comentó Juan Miguel Maúrtua, jefe del
Puesto de Operaciones de Avanzada (FOL), que la DynCorp está presente
en la base militar estadounidense en la costa ecuatoriana en Manta desde marzo
de este año. El trabajo de los 117 empleados, según Maúrtua,
consiste en barrer las pistas del aeropuerto, en la limpieza de las oficinas
y la alimentación de los soldados estadounidenses. Esta explicación
carece de credibilidad, puesto que está en contraste con la autopresentación
de la DynCorp en su página web desde la cual ofrece trabajos altamente
calificados más que servicios de limpieza.
El papel que tiene DynCorp en la lucha contra el narcotráfico tampoco
está muy claro. Mientras la empresa participa en la erradicación
de la coca, según varios artículos de prensa sus empleados también
estuvieron involucrados en el narcotráfico. El periódico estadounidense
The Nation recibió un reporte de la DEA (Drug Enforcement Agency) según
el cual la policía nacional colombiana interceptó un paquete
en el mes de mayo de 2000. El paquete había sido enviado de la base
de DynCorp en Bogotá a la oficina de DynCorp en la base aerea en Florida,
y contenía heroína de un valor de 100,000 dólares. En
otro caso murió un paramédico de DynCorp por un paro cardiaco.
La investigación forense dio como resultado que el paro había
sido causado por una sobredosis de cocaína. En ambos casos desaparecieron
las pruebas.
Según declaró un policía colombiano de alto grado a la
revista Semana, ni la policía, el ejército o las autoridades
aéreas tienen derecho a revisar los aviones de DynCorp.
Los "exitos" de DynCorp
Cada vez se escuchan más críticas contra la privatización
de la guerra así como contra DynCorp en los EEUU y Latinoamérica.
La diputada estadounidense Janice Schakowsky propuso la introducción
de una ley que prohiba el uso de fondos públicos para la contratación
de empresas militares privadas en la región andina. "Los ciudadanos
estadounidenses, con sus impuestos, sin querer financian una guerra privada
con soldados privados", criticó la diputada. Eso, según
ella, es una política de "disparar primero y preguntar después"
que impulsaron los EEUU en su guerra contra las drogas.
Campesinos ecuatorianos de la zona fronteriza con Colombia, por su parte,
iniciaron un juicio contra la empresa DynCorp en los EEUU. Las fumigaciones
con el glifosato no se limitan al lado colombiano, sino también tienen
efectos desastrosos en el Ecuador. Desde que comenzaron las fumigaciones,
numerosas personas se enfermaron de la piel, actualmente tienen problemas
de respiración y gastrointestinales. En unos pueblos se murieron varios
niños. Además, la cosecha se redujo drásticamente. Según
explica la gente de la zona, el maíz ya no es más que unos palitos
secos. Mientras tarda el proceso de los campesinos ecuatorianos contra DynCorp,
en la página web de la empresa las fumigaciones se encuentran todavía
en la sección de los éxitos de DynCorp.
La política de privatización de la guerra deja claro, por un
lado, que la flexibilización laboral también toca al ejército
de EEUU; y por otro lado, que la tercerización de actividades militares
apunta hacia una paramilitarización de la sociedad latinoamericana,
financiada por los Estados Unidos. Sobre este tema, los ciudadanos, como en
el caso de Bolivia, no tienen derecho a saber qué actividades militares
se llevan a cabo en su país ni quiénes están encargados
de hacerlas.
= = =
Fragmento del contrato entre DynCorp y la DEA
A. MISIóN: La misión principal en Bolivia
es la interdicción (día/noche) de laboratorios de coca usando
helicópteros UH-1H, pilotados y mantenidos por bolivianos. Otras misiones
UH-1H incluyen reconocimiento, logística y entrenamiento de los pilotos
bolivianos de Red Devil Task Force (RDTF).
B. PUESTO DE OPERACIONES: Bolivia tiene cuatro puestos mayores de operaciones:
La base principal está en Santa Cruz. Los Puestos de Operaciones de
Avanzada (FOL) son Puerto Suarez, Chimore y Trinidad. Sólo Santa Cruz
tiene angares. Puestos adicionales como San Matias, Riberalta, San Ignacio
y Villa Montes se usan como postas. Los helicópteros y el equipamiento
de apoyo y logística, y las provisiones están estacionados en
los FOLs. Las naves regresan a Santa Cruz según se requiera.
C.3.3.2 MANTENIMIENTO: El contratado debe proveer servicios de mantenimiento
en Bolivia en apoyo de CLIN 0003 para cumplir lo siguiente:
A. RESPONSABILIDADES GENERALES DE MANTENIMIENTO: En Bolivia, la responsabilidad
de apoyo al mantenimiento es él del país anfitrión dentro
de sus límites de capacidad. Sin embargo, el contratado asiste en este
esfuerzo mientras asegura el control de calidad, provee entrenamiento, y,
si es necesario, lleva a cabo el mantenimiento mismo. El contratado debe asegurar
el control de calidad y provee consejo técnico, asistencia, y entrenamiento
informal en el trabajo. También se puede requerir al contratado mediante
una orden que provea entrenamiento formal para mantenimiento. El grado de
mantenimiento que se puede llevar a cabo en este puesto depende de la capacidad
para reparar la cual está influenciada por el cambio permanente de
los técnicos bolivianos. El involucramiento del contratado en esta
operación se puede finalmente reducir, cuando Bolivia consiga autosuficiencia
en el mantenimiento.
Fuente: www.corpwatch.org
= = =
La embajada de EEUU negó información
Para la elaboración de esta nota pedimos información sobre las
actividades de Dyncorp en Bolivia, pues sabíamos que esa empresa tiene
mercenarios operando en el país. El jefe de prensa de la Embajada de
EEUU, Erick Foronda, nos pidió un cuestionario. Lo elaboramos y lo
enviamos por fax. Pero para sorpresa nuestra unos días después
un periódico local publicó una nota sin datos relevantes que
recogía una información muy escueta de The Washington Post,
en la que se revelaba que la DEA empleaba mercenarios. Luego Foronda nos explicó
que la embajada no iba a responder nuestro cuestionario porque el tema de
los mercenarios ya había salido en un periódico local y la embajada
ya se había pronunciado.
En términos periodísticos nosotros entendemos esto como un "chiveteo".
O sea se filtró la primicia que nosotros manejábamos para restarle
impacto y para negarse a responder la información que todos los bolivianos
debemos conocer. En fin, cosas de la Embajada, tampoco se puede esperar más.
Aquí reproducimos el cuestionario que las autoridades diplomáticas
norteamericanas no quisieron responder:
¿Cuántos soldados y civiles de las Fuerzas Estadounidenses (empresas subcontratadas incluidas) están permanentemente en Bolivia?
¿Cuántos están presentes ahora?
¿Cuáles son sus tareas?
¿Cuáles son sus actividades?
¿Dónde están estacionados?
¿Están estacionados juntos con las fuerzas bolivianas (tantos los integrantes del ejército norteamericano como los empleados subcontratados)?
¿Dónde llevan a cabo sus actividades?
¿Qué empresas subcontratadas por el Departamento de Estado de EEUU están presentes en Bolivia?
Según el contrato entre la empresa privada DynCorp y el Departamento de Estado dicha empresa tiene la tarea de entrenamiento de las Fuerzas Armadas Bolivianas y de mantenimiento. La misión principal es el impedimiento de laboratorios.
- ¿Cómo se realiza esto en concreto?
- ¿Cuántos empleados subcontratados (de DynCorp y otras empresas)
están de momento en el país?
- ¿Cuál es su actividad en concreto?
- ¿Vuelan los helicópteros que se usan para detectar los laboratorios?
- ¿Participan en la erradicación de la coca?
Como se sabe, en otros países latinoamericanos los
empleados de empresas subcontratadas por el Departamento de Estado de EEUU
llevan y usan armas (como en Perú, por ejemplo).
- ¿Cómo está arreglado este asunto en Bolivia?
- ¿Tienen derecho/responsibilidad de llevar armas?
- En caso de que sí, ¿cómo está restringido el
uso de las armas?
Humberto
Quino: La palestra y la fosa
JUAN CARLOS RAMIRO QUIROGA
Por
el placer a Dios
R. H. MORENO DURAN
Hablemos
de fútbol
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Juicio
y condena a la crítica literaria actual
MARIO ROBERTO MORALES / LA INSIGNIA
El
Quijote en Spanglish
ILAN STAVANS
Para
la guerra contra las drogas, EEUU utiliza mercenarios en los países
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XIMENA ZUNIGA
El
negocio de la cooperación internacional
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Argentina,
pobreza, represión y corrupción
XAVIER CANO TAMAYO
Fin de la
era del trabajo
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